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martes, 12 de octubre de 2010

Sobrantes de caja

Los sobrantes de caja, dependiendo de su origen y cuantía, pueden ser contabilizados como un pasivo o como un ingreso.
Los sobrantes de caja se pueden presentar por error en el cobro o pago de obligaciones, por tanto, si ello significa que una obligación no se pagó completamente, o que una deuda fue cobrada en exceso, se debe contabilizar en un pasivo.
Ha sido costumbre que los sobrantes de caja se contabilicen como un ingreso [cuenta 429553], algo que no siempre es adecuado ni prudente.
Si por ejemplo, a un cliente se le ha cobrado mas de lo que correspondía, o el cajero se ah equivocado en entregar el cambio, es posible que el cliente presente una reclamación y la empresa deba reconocerle lo cobrado en exceso.
En un caso así, ese sobrante de caja debe contabilizarse como una contingencia [cuenta 263515], cuenta que corresponde a un pasivo.
Si lo que ha sucedido es que se por error no se pagó una obligación completamente, la parte no pagada y que figura como sobrante de caja, continúa siendo una obligación para con el proveedor o el acreedor.
En este caso, se puede contabilizar también como una contingencia, o hacer el respectivo ajuste a la cuenta del proveedor o del acreedor, según corresponda.
Si pasado un tiempo prudencial, el cliente o proveedor afectado por el error de la empresa, no presenta su reclamación, entonces si se procede a llevar al ingreso el sobrante respectivo, para lo cual se debita la cuenta del pasivo y se acredita la cuenta de ingresos.
Si el sobrante de caja es por un valor insignificante, se puede llevar directamente como ingreso, puesto que no afectará de forma importante los estados financieros de la empresa ni las obligaciones de ésta.
Los sobrantes de caja no son una situación normal, y en lo posible no deben suceder, puesto que son el resultado de la falencia de algún proceso llevado a cabo en la empresa.
Sobre el efectivo se debe realizar un control constante y estricto, debido a que se pueden presentar situaciones como por ejemplo, que el empleado se apodere del sobrante de caja, y después de una reclamación, la empresa deba responder por ese dinero. O que el empleado simule o provoque intencionalmente un sobrante de caja, con el objetivo de apoderarse de esos dineros con posterioridad.
Como comentario final, los ingresos por sobrantes de caja no causan el impuesto a las ventas, y están gravados con el impuesto de renta.

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